Cuando uno está mal, todo son desgracias y desastres. Pues bien, solo son desgracias si no sabemos reponernos. Que yo sepa cada uno se hace desgraciado así mismo y por eso muchas veces no sabemos salir de nuestros propios agujeros y menos aún levantarnos, una vez caídos.
Pues todo eso ha de quedar atrás, cada vez que una cosa salga mal o haya un desastre en nuestras vidas, lo mejor es levantarse con la cabeza bien alta y mirar fijamente al problema, hablarle claramente y desafiarlo, ya que muchas veces, esos errores vienen por el simple hecho de intentar conseguir un objetivo de nuestra vida, sea hacer feliz a alguien o a nosotros mismos. Pero desafortunadamente, como no nacemos enseñados, tomamos mal la decisión o no supimos ver la mejor manera de llevar a cabo la solución.
Por mucho que estemos hundidos, con el barro a la altura de los huevos, siempre hay alguna solución, solo hay que saber buscarla. Y para ello, la mayoría de las veces simplemente hay que parar, recapacitar, sopesar y cambiar la manera de enfocarlo.
Hace ya algunos meses, llego a mis odios esta frase: “Si el problema tiene solución, ponle huevos y soluciónalo. Que no tiene solución, entonces me estás hablando de la muerte.”, desde entonces lo único que he hecho, ha sido repetirla una y otra vez en mi cabeza. Así que por muy mal que vayan las cosas siempre hay solución, el tema es querer ponerle solución.
Bajo el agua yo aprendí que, hoy se puede respirar.


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