viernes 9 de abril de 2010

Amor, sentimiento difícil de conducir.

Dicen, que el amor es loco o que nos vuelve locos…
¿Acaso no todo el mundo tiene derecho a estar loco?
¿O es que la locura solo está al alcance de unos pocos?

No hay respuesta, simplemente hay que vivir con él. Los seres humanos no somos capaces de controlar este sentimiento y eso nos hace tenerle miedo, respeto, odio e incluso asco, a ser tocados por esas cuatro letras, AMOR, aunque en el fondo estamos deseosos de que nos llegue la hora de poder sentirlo y sobretodo de compartirlo, con alguien a nuestro lado.

Cuando por fin nos llega el momento, no sabemos qué hacer, hay miedo ya que creemos que puede ser el último barco. Y eso hace que intentemos hacer todo lo posible por llevarlo a buen puerto, incluso mucho antes de zarpar. Durante el crucero pueden aparecer duras tormentas, algún barco pirata o incluso alguna sirena, con el único propósito de desviar nuestro rumbo o incluso hundir nuestro barco.

El peligro a perder el control está presente en cada segundo, minuto, hora, día, semana, mes y año, pero tenemos que ser fuertes y coger el timón con la seguridad de que nunca se conduce solo. Y en el caso de sentirnos solos, debemos ayudar a nuestro compañero/a, porque posiblemente alguna tormenta o herida provocada por algún pirata, le ha hecho desfallecer durante un periodo de tiempo, pero con las palabras y gestos de apoyo seguro que le harán devolver a la cabina de manado, con la misma fuerza o incluso más que la anterior vez.

En esto del amor no hay nada escrito y desgraciadamente no nacemos enseñados, así que más vale que haya una buena comunicación y un gran apoyo entre los comandantes o lo único que se consigue es acabar como el Titanic, hundido en un océano helado, consiguiendo solo recuerdos.

He muerto en el naufragio de tu barco de guerra traicionero y resucité al tercer día en el psiquiátrico, absurdo invento->Roberto Iniesta "Extremoduro" <-

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